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La Coleccionista de Palabras
por Mar Monsoriu, (bagheera en la Red)
publicado en el Ezine Margerine (Número 08-./.-Vol.V-./.-01-11-01
ISSN 1576-4559) VERSION ACTUALIZADA a 29 de marzo de 2006
Mi Vocabulario Técnico de Marketing e Internet es, de entre todas las cosas que he hecho en
la Red,
la que más satisfacciones me ha aportado. Por ello me daría ilusión (en este número del
Ezine Margerine) poder contaros algunas intimidades de esa obra y de ésta coleccionista de
palabras que soy yo. Lo he planteado como una pequeña historia que quisiera de antemano dedicar
a todas aquellas personas que, tan generosamente, a lo largo de los 7 últimos años, han
colaborado de muy diversas maneras en lo que yo llamo familiarmente: “mi voca”.
Como toda colección de palabras que se precie, ésta empieza un buen día cuando tienes la
ocurrencia de definir un nuevo concepto. Como inciso debo señalar que no es la primera vez que
hago una recopilación sistematizada de términos y expresiones. Quienes más me hayan frecuentado
desde pequeña saben que uno de mis principales vicios consiste en inventarme palabras y dotar a
otras de nuevos significados. Tan divertido me resulta la vampirización lingüística, como poner
de moda cualquier expresión normal completamente descontextualizada.
Así pues, en el caso que nos ocupa, la primera expresión que introduje en el Vocabulario fue:
“Mix de Marketing Online” que,
para quien no la recuerde es “el conjunto de herramientas y
estrategias de marketing que se dan en la convergencia entre Internet y la Telefonía móvil.”
Nada más contar con esta expresión me vi obligada a definir dos términos más: uno
"Internet” y otro
"convergencia”.
Estos me llevaron a otros más... y así me fui liando, liando, liando... y
cuando me descuidé había hecho cien definiciones como quien no quiere la cosa. Bueno, reconozco
que las 100 primeras tarde en hacerlas más o menos unos tres meses a tiempo parcial.
Para esas primeras palabras conté además, en calidad de
betatesters ,
con la ayuda de los que
entonces eran mis compañeros de la UDAP (en Valencia, España), los escritores Fernando Arias y Mariano Casas y los
técnicos, Amparo Valls e Hilari Asensio. A ellos cuatro les estaré siempre muy agradecida por
el apoyo que me prestaron en una tarea tan exótica como la de crear desde cero un diccionario
de autora.
Tengo que explicar que, esas primeras palabritas las incorporé como anexo a un trabajo de marketing
que presenté a un concurso de ídem, animada precisamente por estos colegas que acabo de citar. En
ese certamen quedé finalista. No me dieron un premio porque, según me chivaron fuentes de toda solvencia, mis
detractores en el jurado sostuvieron que no me podían dar el primer premio porque no había
seguido el método de investigación que ellos estaban enseñando en la facultad de Ciencias
Económicas.
Ellos –los del jurado- en aquel entonces no usaban Internet como la estaba usando yo y me
consta que eran decididamente ciberhostiles. En cualquier caso, lo que no les valió a esos
señores (que ignoro quien son) le ha servido luego al resto del mundo. Así que me pregunto si tal vez su “método”,
que no se cuál es porque yo fui alumna reincidente de la Universidad Politécnica, me pregunto como
digo, si no estaría un poquito anticuado. Incluso más de una vez me ha pasado por la cabeza considerar que
grado de responsabilidad tienen esos señores en el retraso en la incorporación de las nuevas tecnologías
en las empresas con las que directa o indirectamente hayan tenido que ver.
En fin, de cualquier forma, aunque siempre pensé que se trataba de un criterio patatero para no darme
a mí el premio, ahora me alegro mucho de que no me lo dieran. Aclaro que, de haberlo
hecho, habría perdido los derechos de autora y de esta forma mi querido "voca" sería de ellos.
En cambio ahora continuo teniendo yo los derechos que me permiten, entre otras cosas, haber
concedido la explotación comercial del mismo a una empresa.
Con todo, y dado la malísima mala fama que tienen en general los concursos en los que se presentan
trabajos de investigación, como modo de evitar una posible apropiación de mi obra por parte de
alguien que, de un modo u otro, algo hubiera tenido que ver con el jurado, decidí hacer
públicos los resultados de mi estudio con el glosario que le acompañaba. El corpus del trabajo
lo he podido usar más tarde como manual de Marketing en Internet y lo utilizo a modo de tutoriales
para los seminarios que imparto.
Hasta la fecha sigo fiel a mi idea de tener el vocabulario libre y accesible en la web y poder
estar permanentemente actualizándolo. De hecho la gente que coincide conmigo por las noches en
el canal de #marketing de la Irc-Hispano ya esta acostumbrada a que,
especialmente los fines de semana, yo
escriba frases como: "estoy haciendo palabritas nuevas". En fin, yo hago palabritas con el portátil en el sofá como quien hace calceta.
A mi me relaja y me divierte.
Muchas veces me han preguntado que de dónde voy sacando las palabras o expresiones que añado.
Las fuentes son varias. A saber:
1.-De peticiones concretas. Casi todas las semanas recibo mensajes de
correo electrónico personas de todo el mundo me dicen algo así cómo: "Señora Monsoriu, no he encontrado tal o cual
palabra. ¿Sería tan amable de incluirla?”. Si lo que me piden tiene que ver con el
Marketing e
Internet, trato de cubrir esos vacíos lo antes posible. Cuando las sugerencias están incluidas,
se lo notifico a quien me lo solicitó dándole las gracias por ello y pidiéndole su opinión
sobre la palabra. De este modo, a lo tonto a lo tonto, he logrado establecer unos hermosos
lazos entre los usuarios y el vocabulario. Para facilitar las cosas a los lectores tengo incluso un formulario
en cada página desde el que cómodamente se puede enviar las palabras o expresiones sugeridas.
2.-De charlas que mantengo en el canal de #marketing o en cualquier otro de la Red Hispano. De
hecho a veces estoy en #ayuda_irc o en #ayuda_internet, #webmasters, #html, o en #negocios
para ver cuáles son las principales dudas que tienen los usuarios. Es un modo de poder
satisfacer la demanda. Algo similar me ocurre con
blogs
foros y
listas
en las que pueda participar.
3.-Leyendo. Soy una voraz devoradora de libros de Marketing, de Internet y de Marketing en
Internet. Libros que siempre leo en inglés y de donde suelo sacar expresiones de argot tan
estrafalarias como la que opté por traducir cómo "fondo empastrador" y que en inglés denominan
“wrackground image.” También detecto palabritas nuevas en revistas de Marketing y Negocios en
Internet, de cualquier país del mundo. Me las consiguen amigos que viven fuera de España u
otros que viajan mucho y se acuerdan de mí.
4.-De desarrolladores de programas que me ofrecen sus nuevas aplicaciones para que actúe como
betatester
. Si me gustan las creaciones y creo que son de utilidad en el campo del Marketing en Internet, yo misma las defino.
A continuación las añado en el Vocabulario que, de este modo, siempre esta a la última en cuanto a la inclusión de todos las
aplicaciones que directa, indirecta o circunstancialmente tengan que ver con la temática que
nos traemos entre manos. Cada vez son mas los programadores de todo el mundo que me ofrecen sus
obras y francamente me siento muy halagada de poder acceder a ese increíble conocimiento o know-how. Me hace
sentir bien el hecho de que confíen en mi al extremo de comentarme incluso sus proyectos de
desarrollo para que yo opine sobre su posible viabilidad.
5.-De familiares, amigos y conocidos a quienes les parece divertido poder participar en el
juego de las palabritas. Estos me las dicen en persona, por teléfono, chat o correo electrónico. E
incluso en algunos casos se animan a redactar una posible alternativa de definición. Por eso,
caso de demandar a alguien, el juez se iba a quedar patidifuso de los testigos que podría
citar. Hay muchas personas que sienten mi "voca" un poco suyo, siquiera sea por alguno de los
términos. De hecho estas mismas personas se enfadan casi más que yo ante los plagios de que soy
víctima. Plagios que cada día es más sencillo de localizar sin necesidad de recurrir a aplicaciones
especializadas como la que han hecho en la Universidad de Virginia
(http://www.plagiarism.phys.virginia.edu/software.html)
para detectar a los alumnos que copian
literalmente textos encontrados en Internet. El programa es muy aconsejable para los desarrolladores de contenidos que quieran proteger su trabajo.
Y respecto a los plagios, bueno, reconozco que ha evolucionado mi postura desde que comenzaron a plagiarme.
Antes cuando me copiaban se me llevaban los demonios. Ahora con el tiempo y
después de estos años y de tantas veces como he visto el "copiar y pegar", he desarrollado
estrategias y técnicas muy contundentes para defender lo que tanto estimo.
En este camino he aprendido divinamente a defenderme y de paso a
defender a otros en casos de propiedad intelectual. Como, le comenté en su día a Roman
Bruno el director del Cibermagazine Anyan
(http://www.anyan.com.ar/setiembre2001/losplagios.htm) quien
publicó un interesante reportaje sobre los plagios por Internet.
Los que me conocen saben que yo a los plagiadores, ni agua. Les tengo un desprecio absoluto y tan
fácil es para ellos pillar de mi web algo que yo he dejado libre para todos los usuarios como
para mí sacarles los colores dentro y fuera de la Red in eternum. Además, por más que roben unas
pocas definiciones sólo les sirve para ponerse en evidencia. Luego, tengo observado que no saben
seguir. Algo lógico si se piensa que no saben generar las palabritas de modo espontáneo.
A los plagiadores no les nacen las palabras. No les llega la inspiración creativa, en tanto que
a mí me surgen por todas las esquinas. De hecho, a diario las palabras yo me las voy anotando
por todas partes. En la agenda electrónica, en la del móvil, en la de papel, en simples
papelitos, en posavasos de bares, en una libreta, en mensajes de correo electrónico que me
autoenvío, en memos de IRC... Las recopilo de cualquier manera hasta que logro meterlas en un
documento maestro donde las tengo numeradas y clasificadas por orden alfabético, por colores, y
por tipografías.
En color rojo están, por ejemplo, las que aún no he colocado. De ese color se pueden pasar
meses desde que son incluidas hasta que decido publicarlas en el web. Las definiciones me tienen
que gustar. Necesito que tengan una cierta gracia. Además a ser posible me gusta incluir los
enlaces que les correspondan y, preferiblemente, en español. Como apunte numérico sirva que, a
estas alturas, he logrado meter decenas y decenas de enlaces externos y más de 4000 enlaces internos.
No es como se diría en valenciano: “una faenasa” (trabajón, en español). Es, sencillamente, una
labor de hormiguita disfrazada de pantera que disfruta con lo que hace, os lo aseguro. Yo amo
mi "voca" y tal vez por ese amor soy capaz de detectar una definición plagiada con sólo ver cómo
están dispuestas 3 palabras seguidas. Mis definiciones tienen su pequeña dosis de magia y eso
me ayuda a detectarlas como si las marcara con una tinta oculta.
Algo que, por último, me gustaría añadir es que no se trata de un Vocabulario de Marketing en
sentido estricto. Tampoco lo es de Internet. Y mucho menos lo es, por ejemplo, de informática.
Es el conjunto de expresiones y términos que, en mi opinión, debe conocer cualquiera que desee
como yo trabajar en el apasionante mundo del "Marketing en Internet". Para quien no lo sepa, el
medio, en este caso la Red, ha generado un conjunto nuevo de técnicas y herramientas que
suponen una especialidad en sí misma dentro del propio quehacer del marketing.
Ahí es donde yo veo las palabras que van haciendo falta. Palabras que en ocasiones irritan a
los informáticos/telecos que me dicen que soy una simplona. A mi plim si mis definiciones las
entienden los de marketing que es a quien va dirigida mi obra. También se me ha quejado algún
filólogo porque le escandalizaban las libertades que me tomo al redactar las
definiciones. Más de lo anterior. Yo no soy filóloga y, si me apuran, a
fuerza de coleccionarme diccionarios de todo tipo no sabría decir si hay algún estándar a la
hora de crear uno nuevo. Consecuentemente apelo a mi libertad creadora para poner las palabras
como considere, de corazón, que están mejor.
Si mis palabras y expresiones son informáticamente simplonas, filológicamente escandalosas o
políticamente incorrectas, creo que he acertado. Y deseo con toda mi alma poder seguir
compartiendo con vosotros este íntimo éxito. Bueno no tan íntimo si tenemos en cuenta –falsa
modestia aparte- que en más quinientos sitios web de todo el mundo recomiendan mi "voca".
Quiero acabar esta coquetería literaria que, desde hace tiempo quería permitirme, con la
palabra número 500. Aunque hace bastante tiempo que superé el medio centenar de términos (ya pasa de mil definiciones), lo cierto es
que ese puesto, para mí emblemático, se lo tenia reservé a una de mis
palabras favoritas, a saber: “Latencia”. Seguramente por eso así se llama la empresa de mis
amores, Latencia S.L. (http://www.latencia.com).
De cualquier forma, y para quien no lo sepa:
Latencia: Es un término que aúna como pocos los conceptos de marketing e Internet. Por un lado
es el tiempo necesario para que un paquete de información viaje desde la fuente hasta su
destino. De hecho, viene del mundo de la informática donde define el tiempo que se tarda en
recibir un bit desde que se pide. Se mide en nanosegundos. Y se dice que un usuario tiene lag
cuando la latencia es alta. La latencia y el ancho de banda, juntos, definen la capacidad y la
velocidad de una red. Por otra parte una empresa con latencia cero se refiere a una
organización que puede tener acceso a cualquier bit de datos corporativos y modificar sus
pautas comerciales casi en tiempo real para actuar sobre nuevas oportunidades del mercado y
satisfacer las demandas de los clientes.
Pese a las facilidades que nos brinda la tecnología, la gran mayoría de las empresas, en mi
opinión, tienen una latencia demasiado alta y mi esperanza es ir ayudando con esta obra a que eso mejore.
© Mar Monsoriu, en Valencia (España), Marzo 2006.
Hace poco metí todo el diccionario en una aplicación hecha a medida
(después de estar un montón de meses revisándolo y escribiéndolo de
nuevo). Ahora cada vez que añado una definición nueva o que actualizo
o modifico alguna de las existentes, automáticamente se genera una RSS
y la gente que esta suscrita se puede enterar enseguida.
Para aquellos que no se aclaren mucho con el inglés técnico, con los
agregadores de RSS o con ambas cosas, he ideado un sistema lo más
sencillo posible para que puedan seguir las palabritas nuevas.
PARA ENTERARSE DE LAS PALABRITAS NUEVAS CON COMODIDAD
Para que te agregues a mi "Vocabulario Técnico de Marketing e Internet",
si te apetece, y te puedas ir enterando de un modo muy cómodo de las
palabritas nuevas que añado ahora que esta recién actualizado y tiene
RSS y de todo, la forma que he encontrado más sencilla es la siguiente:
Te vas a:
http://www.google.es
Ahí en la parte de arriba veras que pone: "Página principal
personalizada", haces clic en ese enlace y te lleva a una página
personalizada por defecto que puedes cambiar. En cada conjunto de
contenido (esta como por cuadros temáticos) veras que hay en la
esquina superior derecha una crucecita para eliminarlo. Es que ellos
ponen algunos a modo de ejemplo. Elimina los que no te interesen.
Después te vas a un enlace que dice: "Añadir contenido" y que esta en
la esquina superior izquierda de la página. Ahí veras que hay un
montón de secciones de ejemplo y al final del todo: "Crear una nueva
sección". Ahí en la ventanita que aparece, copia y pega esta ruta:
http://www.mixmarketing-online.com/vocabulario/palabritasnuevas.xml
Le das a "Guardar" y verás que rápidamente en la página principal te
aparece una sección nueva que se llama "Vocabulario", con las nuevas
palabritas que he ido incluyendo.
A continuación haz clic donde veas: "Guardar esta página", en el menú
principal. De esa forma cada vez que vayas a Google (y veas tu página
personalizada) ahí tendrás las palabritas que he ido añadiendo.
He descartado otros sistemas porque todos los que conozco están en
inglés y son bastante más complicados e incordiosos que este.
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